lunes, 15 de abril de 2013

Juego de palabras.



Hay Juana hoy en día no hay hombre guapos, -no Manola ya todos los sabrosos se nos voltearon-, ¿Cómo es eso Juana?,-Si Juana todos se volvieron pu… lque para todos mi querido cantinero porque hoy celebramos, porque hoy celebramos, ¿Qué celebramos compadre?, - La vida compadre-, si es cierto compadre hoy festejamos la vida al fin de cuentas por eso vivimos, o no compadres – claro compadre claro-, “unas horas y algunas, que digo algunas todas las copas del bar”, -compadre, ya que estamos aquí en confianza quisiéramos, y digo quisiéramos, porque yo y los compadres-, ¡ya compadre déjese de rodeos! ¿qué apoco no tiene?, no tiene, no tiene, esas cosas que se hacen con jamón, salchicha o estrellados encima del arroz, -mire compadre yo, y los compadres, caminábamos por ahí la semana pasada, cuando pasamos a un lado de tabla donde trabaja su mujer-, continúe compadre,-Hay compadre, como se lo digo-, ¡pues como es compadre, como es!,- bueno compadre, pasábamos ahí juntito del table, y no nos aguantamos las ganas compadre-, ¡hay hijos de… la alacena me pasan el frasco de la pimienta!,- ¡si mama!-, “de repente se escuchó un golpe y un vidrio estrellándose”, pero si ustedes dos son un par de pen…semos diferente damas y caballeros, porque si todos pensáramos del mismo modo, el mundo sería muy aburrido, -¡tú eres el aburrido, tú, y tus conferencias!-, seguridad, seguridad, alguien puede sacar a ese im… potencia es lo que usted tiene  señor,-pe, pe, pero, mi esposa quiere tener hijos doctor, ¿Qué le voy a decir?-, hay no se preocupe señor eso de los niños se resuelve fácilmente, póngale una minifalda y una blusita escotada, mándela a uno de esos bares de mala muerte y ya vera, va a tener un montón de hijos y hasta de varios colores, -usted es un mal… el mal está en todas partes, arrepiéntanse de sus pecados, o si no, terminaran siendo rateros, ladrones, embusteros, mentirosos, -¡en pocas palabras, terminaremos siendo padrecitos de la iglesia-, hereje eres un pinche…
Pinche es lo que quiero ser, -hay hija no te digas tan feo-, mama pinche se refiere a ayudante de cocina, no entiendo como la gente es tan mal pensada.

Alexander Bold

La guerra de los Dulces.



Nunca fui un buen peleador, tampoco el mejor estratega, me uní al ejercito por mi padre, que aunque nunca fue uno bueno, pero sí que fue un excelente general incluso hay un campo de entrenamiento militar que lleva su nombre, cuando entre al ejercito todos me conocían como el hijo del gran general Zarza, quien con solo cuatro hombres más logro desmantelar la red de narcotráfico de Sonora.
Gracias a los conocidos de mi padre escale con rapidez la jerarquía militar, él siempre se aseguró de ponerme en puestos en los que jamás tendría que ir a pelear en alguna batalla. Incluso antes de morir se encargó de dejarme como el Director del campo de entrenamiento militar que lleva su nombre, según en su testamento lo hacía para que nunca me viese afligido con encontrar un trabajo, la verdad es un trabajo sencillo, lo único que hago es escribir discursos para motivar a los soldados a dar la vida por su patria, siempre tengo que mencionar las palabras valor, fuerza, honor, nación, libertad y esmero, aparte de encargarme de las sanciones de los que llegaban (rara vez) a ir en contra del reglamento.
Un día me llamaron para asistir a una junta confidencial de generales con el presidente, era la primera vez que me llamaban para un asunto “urgente”, me dirigí de inmediato, cuando llegue todo era un desastre, cruce por las oficinas para llegar a la sala de juntas, vi a un montos de oficinistas corriendo de un lado al otro, llevando papeles, haciendo llamadas, y tratando a las computadoras como teléfonos públicos.
Llegue a la sala y me encontré con un panorama diferente, había muchos militares de alto rango sentados junto al presidente y estaban discutiendo de una manera organizada, me senté y escuche a uno de los generales decir, -deberíamos rendirnos, no sabemos nada sobre el enemigo, si nos rendimos tendremos la oportunidad de obtener información y comenzar una ofensiva interna-, la mayoría reaccionaron en contra tan descabellada del General Martínez, fue cuando llego un hombre delgado y joven se acercó al presidente y le dio un folder.
Cuando el presidente termino de leer el contenido del folder me explicaron que había llegado la hora de servir a mi país y cumplir con mi responsabilidad para con la raza humana, debía conducir a un convoy de 100 hombres armados 1 unidad médica 15 unidades de artillería y 20 vehículos, haríamos una emboscada al enemigo en la entrada al desierto de árboles. Decidí aceptar en mi interior sabía que había llegado el momento de pelear, ya había huido de eso mucho tiempo.
Nos encontrábamos listos para atacar tan pronto viera al enemigo, el lugar no era precisamente el mejor para un ataque sorpresa había muy pocos lugares donde esconderse, vi a mis soldados y eran un montón de jóvenes aun con espinillas flacuchos que apenas y podían aguantar sus armas, los cañones y las unidades médicas eran antiguas casi obsoletas,  fue ahí, donde me di cuenta de todo, no me habían escogido por mi valentía o mi perfecto perfil militar si no por lo contrario, yo y todos los que estábamos ahí éramos la carnada, solo nos necesitaban como un medio para obtener información del enemigo.
Decidí decirles a mis soldados antes de que la masacre iniciara, tome un alto parlante y grite, - ¡Atención!, mis soldados…- yo siempre creí que dios estaba en el aire, cada vez que sentía que el viento acariciaba mi mano pensaba que era dios guiándome hacia el camino correcto.
En ese instante un fuerte viento me rodeo, sentí como me llenaba de valor y vigor, lo único que pude decir fue,- Soldados el día de hoy estamos aquí para cumplir con nuestro deber de defender a sus familias y semejantes, sea cual sea la fuerza con la que nos enfrentemos, no hemos de rendirnos ante nada, yo estoy en este instante convencido de que la victoria será nuestra-.
Los soldados dieron un gran grito de valentía y coraje, cuando cayó la primera bomba, un fuerte estruendo se escuchó cuando se impactó, pero cuando reaccione y voltee no había fuego, solo un líquido negro, viscoso y gaseoso saliendo de un contenedor en forma de cilindro metálico, caían mas bombas y los soldados no sabían de dónde venían, no teníamos idea de lo que pasaba estábamos consternados, no sabíamos que hacer, tratábamos de no tocar el líquido y retroceder, de entre los gritos y estruendos de las bombas escuche, -miren las bombas salen de esas nubes rosas-.
Vi el cielo, efectivamente había nubes rosas de donde salían las bombas, inmediatamente informe a artillería de que concentrara el fuego en ellas, al principio pensaron que era una broma, no sé qué fue lo que los hizo cambiar de opinión pero empezaron a dispar contra las nubes rosas, el primer disparo aserto vi como de la nube empezaba a salir el líquido extraño y comenzó a deshacerse.
Por un momento creímos que era todo, pero desde el horizonte empezaron a lanzar unas especies de pastillas gigante que al tocar el líquido hacían explosión, pronto la tierra comenzó a temblar como si la golpearan una y otra vez, logre ver que se acercaban un gran número de seres muy extraños, eran grandes, y parecían galletas de jengibre, tenían botones y ojos de gomita, más atrás una horda furiosa de lo que parecían Bombones con manos y pies, en el cielo comencé a ver una especie de helicópteros que llevaban por elijes buñuelos, casi al final vi un regimiento entero de galletas de animalitos montadas por ositos de gomita, llevaban un estandarte que tenía como símbolo una doble C, entonces entendí, había comenzado la guerra de los dulces.

Alexander Bold.

martes, 2 de abril de 2013

Tiempo





No te odio, pero ya no te quiero.


Te extraño, pero ya no te necesito.


Te recuerdo, pero ya no dueles.

Elena

Un mes contigo


Te miro, tú alimentas mi ilusión.
Te beso, tú me besas.
Te abrazo, tú me proteges.
Te digo lo que siento, tú sonríes.
Te decepciono, tú lloras.
Te lloro, tú me evitas.
Te busco, tú ya no estás.
Te extraño, tú me olvidas.
Te recuerdo, tú sigues sin mí.

Elena 

Últimos deseos


Abrió los ojos, pero no pudo ver nada, todo estaba oscuro. Intento moverse pero por más que lo intentó no pudo hacerlo, parecía que se encontraba encerrado en un lugar muy estrecho que le impedía mover los brazos y las piernas.
No gritó, ni pidió ayuda porque estaba muy entretenido repitiendo en su cabeza todos los pendientes  que aún tenía en su oficina.
Por un momento se puso a pensar, a tratar de encontrar la razón a su repentina situación, pero no encontraba la respuesta. El día anterior lo recordaba aburrido y cansado, como la mayoría, Según él no había hecho o dejado de hacer algo que fuese causante de su desdicha. Había ido al trabajo, como todos los días, temprano  para no llegar tarde, y había regresado a casa casi marcadas las 11 pm. Y justo antes de cerrar los ojos para dormir pensó: -Lo haré después, tal vez mañana.
Él olvidó pensar que tal vez… tal vez ya no habría tiempo  para hacerlo después, tal vez ya no habría un mañana. Olvidó pensar que tal vez moriría. 
Elena

Ella


A ella le gustaba sentir el viento golpeando su piel, mientras caminaba por las calles desiertas de la enorme ciudad en penumbras, iluminada tan sólo con la luz de la luna.
A ella le gustaba imaginar que podía volar a la par de aquellas aves que revoloteaban siempre por ahí.
A ella le gustaba perderse en la música, despacio, disfrutando de cada nota.
A ella le gustaba pensarse pura, inocente… feliz.
A ella le gustaba soñar que era libre, que nada estaba tras ella ni en ella.


Sé que a ella le hubiera gustado saber que, sí me importaba.

 Elena

Me dejé llevar


Deje que mi cuerpo se perdiera

entre sus dulces y cálidos besos,

no dije palabra alguna; no puse resistencia.

Deje que me ayudara  acariciar las estrellas.

Deje de prestar atención a otra cosa

que no fueran sus manos rodeando mi cintura,

deje que sus palabras, lentamente me sedujeran

Deje que mis labios le hicieran saber lo que siento. 



Y  así, entre la luna, sus labios y los míos…

me deje llevar.

Elena